Son los medios de comunicación quienes han contribuido a visualizar a la mujer como un ser débil, culpable y merecedor de la violencia que se ejerce en contra de ella, debido al lenguaje y la forma con la cual el reportero interpreta la realidad, que actúa muchas veces influenciado por una corriente ideológica machista, afirmó la periodista Sara Lovera López.

Durante la conferencia ofrecida principalmente a reporteros y representantes de medios de comunicación, además de alumnos y docentes de la comunidad de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Sara Lovera habló sobre violencia feminicida, género y el tratamiento de estos temas en los medios de información.

Invitada por el Centro Interdisciplinario de Estudios de la Mujer del Instituto de Investigaciones Filosóficas, la periodista aseveró que en México hay abiertos 86 mil expedientes sobre hostigamiento, sin que hayan sido resueltos, cuando el hostigamiento es la antesala del asesinato en un 67 por ciento de los casos.

La conferencista hizo un recuento histórico-legislativo de cómo desde la mitad del siglo XX se reconoció por parte de los diferentes sectores sociales en el mundo la violencia contra la mujer como un hecho que debiera ser atendido, porque su única motivación, a diferencia de otros tipos de violencia y asesinatos, es que la persona es mujer.

Con varios ejemplos de cómo en el discurso periodístico se encabezan notas y se les da seguimiento presuponiendo que la condición de la mujer y sus funciones impuestas por la sociedad como barrer, atender el hogar, son sinónimo de inferioridad frente al hombre, la comunicadora afirmó que el lugar más peligroso para que una mujer sea víctima de violencia que origina la muerte es el mismo hogar, donde se presenta el 26 por ciento anual sobre casos de asesinatos. De este total, el 40 por ciento de ellas mueren por golpes en la cabeza, en la cara o ahorcadas, sin el uso de otra arma que la fuerza de las manos del asesino, que en casi el cien por ciento de los casos, es un hombre.

El mundo vive una etapa de cambio apabullante por lo que toca a los medios de información: internet, redes sociales, Facebook, Twitter –enumeró- por lo que quienes están al teclado de la computadora deben ser cuidadosos en no volverse propagandistas del feminicidio, como una forma normal de morir, en la que el público al ver imágenes y escuchar expresiones como “es que la víctima no regresó a su casa a dormir y el marido se enojó”, como algo que es justo y normal.

Recomendó que para hacer un periodismo de fondo y que contruya una sociedad que trabaja por la paz, es necesario informarse sobre la legislación vigente, la cual busca desde la reforma constitucional de los tres primeros artículos constitucionales, hasta el Plan Nacional de Desarrollo, apartado quinto, del actual gobierno federal, buscan promover una cultura que incida en la disminución de homicidios de mujeres en México.

Sara Lovera puso el ejemplo del tema tan reproducido en todos los medios de Las muertas de Juárez, el cual fue seguido por casi una década por la periodista Esther Chávez, quien desde 1995 se dio a la tarea de clasificar la nota roja de los diarios en el estado de Chihuahua alcanzando un recuento de 400 mujeres muertas.

Luego de 5 años de trabajo este trabajo llegó a manos de una diputada en el Congreso Local, impacto que derivó en la conformación de la primera Comisión de Género en un poder Legislativo mexicano.

Posteriormente, la investigadora Julia Monjarrez relacionó el medio social y en especial el movimiento del cártel de Chihuahua, para concluir que la presencia del mismo incidía en elevar la mortandad de mujeres asesinadas.

La asociación es simple -explicó- si en las calles de facto “se vale matar”, las más asesinadas son por tanto las mujeres, lo cual no implica que de manera simultánea en otras partes del país no hubiera feminicidios.

Los medios de comunicacion son la única otra herramienta alterna a la educación formal, para cambiar la mentalidad de las personas y la cultura machista que minimiza los actos de violencia contra las mujeres, aseveró Lovera López, por lo que deben estar conscientes los reporteros y articulistas que de la forma como se refieran a un asesinato, a una mujer o califiquen el acto, aprenderán cientos de lectores.

En el combate contra el feminicidio, hay que cambiarle el chip al periodismo, para enfocar la información hacia el equilibrio, la igualdad y la equidad, concluyó.

Sara Lovera es periodista de profesión, distinguida por ser promotora de los derechos humanos de las mujeres, desde el campo de la docencia y la fundación de agencias informativas con perspectiva de género como CIMAC. Actualmente desarrolla actividades de organización, gestión de proyectos y coordinación de actividades diversas relacionadas con la incorporación de la perspectiva de género en comunidades.

Es docente en teoría de género y tiene amplia experiencia en organización e impartición de talleres, seminarios y diplomados de género, educación y comunicación. Asesora de diversas instituciones gubernamentales como el Instituto Nacional de las Mujeres y la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo del Gobierno del Distrito Federal. Es la representante regional del Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y El Caribe.

Fue coordinadora de la Investigación Nacional sobre el feminicidio en México, de la Cámara de Diputados 2005-2006. Docente de la Especialidad en la Atención de Delitos de Violencia Contra las Mujeres con Perspectiva de Género, en el módulo de Feminicidio, de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Tallerista del proyecto Primera Plana para la Educación (2008-2009), el cual construyó una red de periodistas para la transformación del Sistema Educativo Nacional a través de la reforma en la educación media superior. Fue coordinadora de la capacitación en las 12 regiones militares del país, para comunicación y género. Cuenta con varias publicaciones de libros y artículos a nivel internacional y se distingue por sus actividades sociales y políticas.